Demasiados barcos y demasiado grandes para cargas cada vez más escasas echan por tierra el mito del crecimiento ilimitado de la economía, con la oportunidad de plantearnos modelos de producción, de comercio y de consumo más sostenibles.

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Cuestionar la doctrina del crecimiento ilimitado de la economía provoca una mezcla de ternura, risas y suspicacia. Pero la “ingenuidad”, la “locura” y esas supuestas “tendencias comunistas” dan la razón a ese cuestionamiento cuando el comercio mundial navega a un ritmo insostenible, como nos cuenta desde China el periodista Xavier Fontdegloria.

“Demasiados barcos nuevos para una carga cada vez más escasa. Las empresas navieras operan con buques más grandes para ahorrar sin que se genere carga suficiente para llenarlos”, dice el periodista. Este desequilibrio en aumento provoca el desplome de los precios y pone en peligro la sostenibilidad del transporte marítimo de mercancías, del que depende el 80% del comercio mundial.

El volumen de este comercio no crecía a un ritmo tan bajo y se prevé una caída sostenida. El frenazo de la economía China explica gran parte del estancamiento en el comercio marítimo. Además, el gigante asiático depende cada vez más del comercio y del consumo interno, con una dependencia cada vez menor en el comercio internacional.

Resultará cada vez más difícil llenar los buques porque, incluso con el frenazo en el comercio marítimo, los buques que se han fabricado en los últimos años han aumentado en dimensión “para ahorrar costes”, aunque con resultados contraproducentes. Ante este panorama, pierde su sentido que surquen los mares semejantes monstruos, con lo que conlleva en gastos de mantenimiento, en un elevado consumo de combustibles y de operación de los barcos. Y de contaminación.

Con esta realidad, cabe cuestionar no sólo el crecimiento ilimitado del comercio, sino también el modelo de comercio que permitía pagar menos por una fruta que venía de miles de kilómetros de distancia que por una que se cultiva a pocos kilómetros.

Ha habido grandes avances en las técnicas de refrigeración y de conservación de las mercancías, pero aún se tiran toneladas de productos perecederos cuando llegan a su destino. Además, algunas técnicas de conservación contaminan o dependen de un gran consumo de otros recursos. ¿Qué sentido tiene llenar un buque que recorre leguas para llevar cargamentos que acabarán en contenedores, cuando además la población local puede recurrir a productos más cercanos?

No se pueden despreciar propuestas de consumir productos locales cuando sea posible. Se reducen la contaminación y los desperdicios, se favorece la producción local y se fomenta una agricultura más sostenible y menos agresiva con las tierras. Se reduce la necesidad de talar bosques para cultivar productos como el aguacate. Greenpeace denuncia la tala de bosques en la meseta Purépecha, en Michoacán, de la que depende el 65% de la producción de aguacate de México.

Cada año se pierden entre 600 y 1.000 hectáreas de bosque por esta producción, según el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP). La Secretaría de Urbanismo y Medio Ambiente de Michoacán estima que los cultivos ilegales de aguacate ocupan unas 20.000 hectáreas. El 85% del aguacate mexicano acaba en Estados Unidos y, a pesar del discurso proteccionista de Donald Trump, no parece probable una prohibición del guacamole ni una significativa reducción en su consumo.

Un comercio a una escala más pequeña para consumir productos locales también contribuiría a disminuir tensiones y conflictos; se dejaría de expulsar a la gente de sus tierras, la tala ilegal perdería fuerza y desaparecerían ciertas mafias que cometen violaciones de derechos humanos con el consentimiento de algunos gobiernos.

No se puede pregonar una economía libre de mercado y luego pretender que los gobiernos respalden de forma indefinida el transporte de mercancías en pérdidas por las dificultades a las que se enfrenta el sector, como ocurre muchas veces.

Este respaldo de los gobiernos se produce en el accionariado de las empresas de Armadores o mediante la concesión de ayudas públicas o líneas de crédito. El gobierno de Taiwán acaba de rescatar con casi 1.800 millones de dólares a sus gigantes navieros para evitar su colapso.

Se comprende la protección de trabajadores que pierden su fuente de ingresos, pero al final se produce lo que se vende y se vende lo que se produce. A largo plazo se tendrán que poner en marcha modelos de comercio sostenibles y adaptados a la realidad: un mundo en recesión con grandes problemas de medioambiente y tensiones internacionales.

Carlos Miguélez Monroy
Periodista. Artículo enviado desde el Centro de Colaboraciones Solidarias a diversos medios para su publicación
Twitter: @cmiguelez

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2 Responses to Mito del crecimiento ilimitado

  1. Jules dice:

    Buenas Carlos,

    Una vez mas un placer leerte y comentar en tu blog.
    Si, ciertamente es un tema que se saca poco a relucir y cuando se hace, suele provocar extrañas reacciones en los contertulios, probablemente porque se trata de un tema que “ataca” directamente al mas puro instinto de supervivencia y esto resulta en respuestas del tipo: negación, rabia, aceptación o resignación.
    Sea como sea, la realidad es que los recursos son limitados, el planeta es el que es y no hay otro (de momento), aunque se están empleando grandes recursos y esfuerzos por mantener a la gente pegada a este mundo virtual y digital del internet y los videojuegos para evitar que se consuman dichos recursos…je,je,je. Conspiranoias aparte, lo que me llama la atención de tu articulo como el de tantos otros que cubren este tema, es que se quedan cojos, quiero decir, proponen un mundo sostenible con recetas de la vieja escuela, con los que no podríamos producir todo lo que tenemos ahora y tampoco tener toda la variedad que hay ahora en el mercado, teniendo en cuenta la población que tenemos y la que tendremos, porque si el crecimiento no es ilimitado, las personas tampoco y nos encontramos con un mundo en el que la gente no para de reproducirse y en el que queremos que todo el mundo se salve, a la vez que sostenible…vamos, el mundo de nuncajamas, situado en la esquina multicolor de la calle de la piruleta o lo que es lo mismo, soplar y sorber a la vez. Esto no es posible sin recortar el crecimiento demografico y aqui es donde tu articulo, como todos los demas que me llaman la atención, no tienen las agallas o la honestidad intelectual, para apuntalar este gran problema, que basicamente se resume a decirle a la gente que no es libre y que no puede tener los hijos que les parezca, a la vez que hay que tener una economia dirigida y programada, porque hay que hacer que el planeta sea sostenible, aunque mañana venga un cometa, meteoro o tormenta espacial y mande ese mundo sostenible al carajo.
    Creo que ya puede uno vislumbrar por donde voy, estamos hablando de agarrarnos a unas ideas, “la sostenibilidad” y “la ecologia”, como en su dia fue el comunismo, como bien apuntas y no digo que me parezca mal, tambien me gusta eso de tener una naturaleza fantastica, un legado para las generaciones venideras…pero el universono entiende de eso y nuestro planeta tampoco, cualquier dia eructa un volcan, un maremoto o cualquier fenomeno que barre una especie o varias, en resumidas cuentas: la naturaleza no sostiene, evoluciona, cambia y mata especies, nada es eterno y alguien puede decidir vivir su vida bajo esta NATURAL forma de vida y estaria en su pleno derecho, salvo que la mayoria sostenible se lo impida, acabando con su LIBERTAD.
    Las ideas no son malas, pero cuando uno se aferra a ellas, pierde el horizonte.

    Un abrazo crack.

    • Carlosmiguelez dice:

      Estoy de acuerdo, Julio: uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos, si no es que el más graves, es la explosión democráfica. Lo he dicho en otros artículos, quizá tenía que haber al menos aludido a ello en éste. Gracias como siempre.

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