Tras un mal despeje de la defensa argentina, el balón se eleva hacia el centro del área. En medio del desconcierto se eleva Omam Biyik con un impresionante salto y realiza un remate de cabeza que sale flojo pero que se le escurre por debajo de los brazos  al portero Nery Alberto Pumpido.

Biyik
Bastó ese gol para que los leones negros de Camerún le ganaran a la entonces vigente campeona en el primer partido de Italia 1990.

Además de la tarjeta roja a Diego Armando Maradona, sorprendió también la entrada en el campo de Roger Milla, un jugador de 38 años que le provocaría dolores de cabeza a todos los rivales de Camerún durante ese torneo. Yo entonces no entendía de todo lo que rodeaba el fútbol, pero al repasar videos de aquel partido veo que entonces era Primer Ministro de Italia Guilio Andreotti, al que acompañaba San Juan Pablo II en la inauguración. Andreotti, conocido como Il Divo, Belcebú y otros apodos por su aspecto físico y la maldad que se le atribuía, fue investigado después por vínculos con la mafia y por corrupción.


Era 8 de junio de 1990. Ese día mi hermano Pablo cumplía seis años. Yo tenía ocho, pero es el primer recuerdo nítido y consciente que tengo de un mundial. Como mi abuelo detestaba el fútbol, tuvimos que ver el partido en su habitación en lugar de en la sala principal. Cómo recuerdo las cajoneras cubiertas de fotos antiguas bajo una cristalera; la alfombra verde, el espejo, el armario, el baño al que nunca entrábamos mi hermano y yo.

Los mundiales se han convertido en un punto de referencia no sólo futbolística para mí, sino también de la historia y de mi propia vida. Por ejemplo, se suelen confundir las fechas de la caída del muro de Berlín con la desintegración de la URSS. Pero la lección de historia la tengo grabada por el álbum Panini que completé aquellos meses con tanto esmero. Aún recuerdo los bigotes de los jugadores que, salvo el gran portero Rinat Dasaev, llevaban una camiseta roja de rombos. Era la selección de la URSS que empataría en fase de grupos con Argentina.

Dasaev
La casa de mis abuelos en la Cerrada Galeana,  donde vi aquel Argentina – Camerún, ¿seguirá en pie? ¿Verá alguien de esa casa la inauguración de esta noche en Sao Paulo? ¿Se acordará esa persona de esta noche dentro de 24 años?

Carlos Miguélez Monroy
Periodista
Artículo actualizado por la tarde del día de su publicación. El portero argentino era Nery Alberto Pumpido.

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