“La democracia es como una bicicleta: si dejas de pedalear, caes. Desafortunadamente, la bicicleta de la democracia griega está rota desde hace mucho tiempo. Después del colapso de la junta militar en 1974, Grecia sólo creó una forma híbrida, diluida de democracia. Puedes votar, pertenecer a un partido político y protestar. Sin embargo una pequeña camarilla ejerce todo el poder político real”. Así describe la democracia de su país el periodista Kostas Vaxevanis en su artículo La oligarquía podrida de Grecia, publicado en The New York Times.

En él, cuenta cómo fue llevado a juicio por “violación de la privacidad”, y luego absuelto, tras publicar la conocida “lista Lagarde”, que incluía los nombres de ciudadanos griegos con cuentas millonarias en Suiza para evadir impuestos. Entre ellos figuraban políticos con empresas offshore, amigos y conocidos de ministros del gobierno, banqueros, directores de medios de comunicación y personas implicadas en el mercado negro.

El director de la revista Hot Doc atribuye la crisis de la democracia griega y los problemas con el sector público a las pequeñas élites de hombres de negocios que viven del Estado griego, a pesar de definirse como “emprendedores”.

“Sobornan a políticos para obtener grandes contratos del gobierno, con frecuencia a precios inflados. También son dueños de muchos de los medios de comunicación, lo que les permite silenciar sus acciones. A veces incluso comprarán un equipo de fútbol para incrementar su apoyo popular y escudar sus crímenes con la protección popular como hacía el capo de la droga Pablo Escobar en Colombia, y el líder paramilitar Arkan en Serbia”, escribe Vaxevanis.

Denuncia también que un líder socialista, Evangelos Venizelos, haya aprobado leyes para garantizar la inmunidad de ex ministros implicados en casos de corrupción y carga contra las exenciones fiscales a grandes fortunas mientras las clases medias y bajas pagan más impuestos.

En España, las instituciones políticas parecían funcionar en épocas de bonanza, pero la llamada crisis ha desenmascarado una democracia frágil. Camarillas similares a las griegas utilizan a las instituciones para enriquecerse, como lo denuncia la escritora Almudena Grandes.  En su artículo Enhorabuena, cuenta que Morgan Stanley acaba de calificar a España como el segundo país del mundo más atractivo para invertir en 2013.

“Podría parecer paradójico que los mismos que nos han hundido, rebajando la calificación de nuestra deuda una y otra vez, sugiriendo que no somos un país fiable y que nuestra economía está al borde de la quiebra, nos estampen ahora tamaño beso en la boca. Pero también era roja la manzana de Blancanieves”, dice la escritora, y añade que saldremos de la crisis mucho más pobres, explotados e hipotecados como generaciones anteriores.

“¿Por qué resultará tan atractivo invertir en un país que está liquidando su patrimonio, privatizando servicios públicos, rebajando el nivel de vida de sus ciudadanos por todos los medios posibles? Pues precisamente por eso. Porque la educación, la sanidad, las pensiones de los españoles, están a punto de dejar de ser un derecho para convertirse en un negocio” dice la escritora.

Estas palabras se sostienen con la publicación, en el mismo periódico, de un reportaje sobre los nuevos dueños de la salud privatizada. Capio Salud, dueña de fondos de capital de riesgo y Ribera Salud Grupo, propiedad de Bankia y Banco Sabadell, controlan los grandes hospitales públicos de gestión privada en España. Facturan 900 millones de euros al año. Cerca del 75% de los 673 millones facturados en 2011 por Grupo Capio proviene de las arcas públicas, sostienen Guillermo Abril y Jaime Prats en su reportaje.

La democracia está en crisis España, en Grecia y en muchos países que han abanderado la doctrina neoliberal. Los representantes se han distanciado de los ciudadanos para representar intereses privados en materia de sanidad, de educación, de pensiones y de defensa.

En este contexto chocan ciertos llamamientos a la unidad. El manido slogan “juntos podemos” de la selección española en el Mundial de 2010, sacado de la campaña de Obama en 2008, sólo tendrá sentido si la ciudadanía despierta para construir una auténtica democracia en lugar de estas oligarquías con el dinero como única patria.

Carlos Miguélez Monroy
Periodista
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